
Quien no ha sucumbido frente a la avalancha visual de
Akira, quien ha podido sacar la moto roja de Kaneda y el brazo Frik de Tetsuo de su cabeza o la banda del payaso, los viejos niños, la marca de luz que dejan las motos al moverse por mencionar lo primero que se viene a la cabeza… pues bien, entre todos aquellos recuerdos hay uno que marco mi juventud, tal vez mucho mas que todo lo que hace mega memorable al comic: sus edificios. Aun más, sus edificios torcidos, señal irrefutable del caos, del poder de Akira y la cabeza de Tetsuo. Esos pilares dañados, fracturados, retorcidos han sido el mejor cimiento que un joven dibujante pueda tener.
Acá un muy humilde homenaje en el paisaje de esta semana. Señor Otomo, muchas gracias otra vez. Saludos a todos, nos vemos pronto.